Lo que es el Infierno
Según algunas congregaciones el infierno no es un lugar de tormento, sino la sepultura común de la humanidad, y para muchos, ni siquiera existe, es solamente un arma de la Iglesia Católica para que la gente tema a Dios.
Para los testigos de Jehová, la creencia de que el infierno es un lugar de castigo eterno es una mentira inventada por la Iglesia apóstata (para ellos, la Iglesia Católica), para ellos y para muchos, el infierno es un lugar donde los muertos no tienen esperanza, y además no tienen conciencia, o sea que no es un lugar eterno, ni de castigo, es más, para ellos ni siquiera es un lugar, simplemente así se le llama para referirse a los que mueren y ya no van a resucitar nunca, sino que van a ser destruidos para siempre.
EL CASTIGO ETERNO
Su doctrina se basa en las creencias Judías sobre la sepultura de los muertos, que no era una definición doctrinal, era simplemente una creencia que todavía no se definía. La palabra Hades o Seol para los Judíos, si era un lugar, pero un lugar donde iban todos los muertos a reposar, ya no había ciencia ni conciencia simplemente estaban dormidos (Ec 9,5).
Pero nosotros no somos judíos, y ni aun la creencia Judía del antiguo testamento sostiene la doctrina de los testigos de Jehová. La realidad del infierno como un lugar de castigo no vino a ser revelada sino hasta la venida de Cristo, es por eso que los testigos de Jehová no sostienen su creencia con algo que se diga en el nuevo testamento, simplemente su doctrina se basa en el significado de la palabra Hades y Seol, argumentando que está escrita varias veces en el nuevo testamento.
Jesús y los apóstoles utilizan la palabra Hades para referirse a un lugar de tormento eterno, pero no quiere decir explícitamente que el infierno sea un fuego, el hades como bien dicen los testigos de Jehová, era un lugar donde tiraban y quemaban basuras, y arrojaban también animales putrefactos y cuerpos humanos. Jesús, Juan el Bautista y los apóstoles utilizan como símbolo del infierno a este fuego del Hades, pero el alejamiento eterno de Dios ha de ser peor que un fuego de los que conocemos aquí en la tierra.
Antes de seguir con el tema del infierno, es necesario que sepamos que los testigos de Jehová creen que el alma muere al momento de morir el cuerpo, y si creen que el alma muere por obvias razones tampoco debe haber un infierno como el que se nos muestra en la Biblia, a todo esto nos basta ver los siguientes versículos para comprobar que el alma no muere con el cuerpo:
Mt 22,31-32… ¿No habéis leído lo que fue dicho por Dios cuando afirmó: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
Mc 12,27… Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos, así que vosotros mucho erráis.
Lc 20,38… Dios es el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven…
Lc 16,23-24… en el hades alzó sus ojos en medio de tormentos y vio de lejos a Abraham, entonces gritando dijo: Padre Abraham, ten compasión de mí…
Fil 1,21... Para mí, el vivir es Cristo, y el morir es ganancia...
Fil 1,23… deseo partir y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor...
Ap 6,10… ¿hasta cuándo Señor santo y verdadero, vas a vengar nuestra sangre de los que habitan en la tierra?
1 Ped 3,19-20... Y en espíritu fue y predicó a los muertos encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron…
1 Ped 4,6... También ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados…
Mc 9,4… y vieron a Elías y a Moisés, que hablaban con Jesús…
No ocupamos más Biblia para afirmar que la creencia de los testigos de Jehová sobre la mortalidad del alma es falsa basada en los textos de que están escritos en hipérbole. Jesús es quien nos enseña que los que hoy se han ido de este mundo, están en el cielo, o en el infierno, no dormidos sin saber nada, sino conscientes. El rico de Lucas 16, no parece nada dormido entre tormentos. ¿Para qué quería ir san Pablo con Cristo a estar dormido? Claro está que quería estar en el gozo del cielo (Fil 1,21-23). Los mártires que piden justicia no parecen nada dormidos (Ap 6,10), un dormido no puede estar pidiendo justicia. Tampoco Jesús fue a predicar a los muertos si hubiesen estado dormidos (1 Ped 3,19-20), no me imagino a Jesús hablando como perico a alguien a quien no lo va a escuchar. Mucho menos podemos decir que Moisés y Elías estaban dormidos y platicando con Jesús (Mc 9,4). No hay motivos para decir que los vivos en el cielo nada saben de nosotros, pues al estar con Dios, se acabó el tiempo, se acabó el espacio, pero no se acabó la vida, Jesús mismo dice que nadie puede matar el alma (Mt 10,28). La Hipérbole es un argumento no literal que conlleva una exageración para pretender dar a entender alguna cosa, como el caso de un consejo de Jesús: si tu mano te hace pecar, córtala y arrójala lejos de ti, mas te vale entrar manco en el reino de los cielos que con todo tu cuerpo ser arrojado al infierno, claro que Jesús no quiere que nos estemos mutilando las manos, sino dejar nuestros vicios, así mismo Pablo dice que si pecamos nuestra alma muere queriendo indicar que el pecado es un estado de muerte para el alma, incapaz de gozar de la gracia de Dios.
Ahora bien, si el alma sigue viviendo y consciente después de que el cuerpo muere, es por lógica que va hacia algún lugar espiritual, el cielo y el infierno son dos lugares eternos, un abismo que de ningún lado se puede pasar al otro (Lc 16,26).
Los testigos de Jehová dicen: El infierno no puede ser un lugar de tormento, porque tal idea nunca entró en la mente o el corazón de Dios… Claro, pensar que Dios creó el infierno nos hace pensar por supuesto que Dios es un castigador, y también nos hace pensar que Dios no es amoroso.
Diríamos como respuesta que Dios es infinitamente misericordioso, Dios es infinitamente amoroso, el infierno no contradice para nada el amor infinito de Dios, pues Dios no condena a nadie al infierno porque Dios no creó el infierno, ni quiere que suframos eternamente, el hombre mismo es quien se condena a si solo por decisión, y ya alejado del amor de Dios se está en el infierno, donde no hay posibilidad de amor y perdón, lo que si pone a prueba el amor de Dios es que nos destruya por no ser testigos de Jehová o no tener cocimiento exacto de él.
No fue Dios quien creó el infierno ni creó el mal, el infierno se le llama a donde van las almas lejos de Dios, es como la luz y la oscuridad, todo lo que toca la luz es iluminado, pero por la ausencia de la luz existen las tinieblas, así mismo, en la ausencia definitiva de Dios existe el infierno. No se puede culpar a Dios, ni poner a prueba su amor por el triste destino de quien decide alejarse de él (2 Tes 1,9).
El infierno es explícitamente un lugar de tormento eterno, donde se corta definitivamente con Dios y eso ha de ser peor que el fuego simbólico que presenta el nuevo testamento.
Mt 3,12. Su aventador está en su mano, y limpiará completamente su era, y recogerá el trigo en el granero, mas la paja la quemará con fuego que no se puede apagar…
Mt 13,50… y los echarán en el horno de fuego, allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes…
Mt 25,40… entonces dirá, a su vez a los de su izquierda: váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles…
Mc 9,47-48… si tu mano te hace pecar, córtala y arrójala lejos de ti, mas te vale entrar manco en el reino de los cielos que con todo tu cuerpo ser arrojado al infierno, donde la polilla no muere y el fuego no se apaga…
Esto denota un tormento para los malos, el infierno es como un fuego que no se puede apagar, como un horno donde se sufre, pero lo más significativo es lo que nos narra el Apocalipsis.
Ap 20,10… Y serán arrojados en el lago de fuego y azufre… y serán atormentados día y noche para siempre jamás…
CONCLUSIÓN
Concluimos pues, que el infierno no significa destrucción, pues nadie puede ser destruido por día y noche, y menos por siempre, eso es ilógico, la destrucción es una vez y para siempre, no destruidos un día y luego ser otra vez destruidos en la noche y así volver a ser destruidos otro día, eso es incongruente si de verdad no existiera infierno. Esto no se puede interpretar de otra manera más, que como un sufrir eterno.
La doctrina del infierno no es un invento de la Iglesia Católica para que la gente tenga temor de Dios, la gente debe ser movida a darle su adoración a Dios por amor a él, no por temor a que Dios los castigue o los mande al infierno.