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CREO… EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

 

 

 Por: Joel Adán Domínguez

 

INTRODUCCIÓN

 

La comunión de los santos, o estar en comunión con los santos, para muchos hermanos separados es idolatría, para nosotros “los Santos” somos todos los que entramos a formar parte de la “familia de Dios” aun estemos en la tierra, o estemos con Dios en el cielo. Muy poco comprenden los hermanos separados sobre esta creencia, y más aun cuando ven las actitudes que muchos católicos ignorantes toman hacia los santos que tenemos en un pedestal en nuestras Iglesias, actitudes reprobadas por la Iglesia misma.

 

La comunión de los santos, es nada menos que la común unión de la misma Iglesia viviente, el cuerpo de Cristo que vive. Es decir, es la unión mutua de todos los que formamos parte de la Iglesia de Cristo, todos formamos parte de ese cuerpo de Cristo (1 Co 12,27), pero no todos tenemos los mismos dones ni carismas (1 Co 12,14-20), es por eso necesaria la común unión del pueblo de Dios, a quien se le llama en la Biblia: “Los Santos”. El libro de los hechos, nos narra como la Iglesia primitiva vivía en comunión.

 

Hch 2,42-47se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del Pan, y en las oraciones… todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común

 

A esto se le llama comunión de los santos, no es nada incomprensible ni pecaminoso (contrario a Dios) hablar de la comunión de los santos, pero, cuando hablamos de los santos que están en la presencia del Señor tenemos que tomar más profundamente la Biblia y ver que tampoco es incomprensible ni pecaminoso, ni “contrario a la Biblia”.

 

LA  FAMILIA   DE   DIOS.

 

La Iglesia como una familia, vive en unidad aunque seamos muchos miembros, todos los que formamos parte de esa unidad somos una familia de Dios.

 

Ef 2,19… No sois extranjeros ni forasteros, sino ciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios

Ef 3,15… doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra

Ga 6,10… hagamos el bien, especialmente a los de la familia de fe.

 

Como vemos, esta familia de Dios, no es sólo una familia terrestre, sino una familia que está en la presencia de Dios en el cielo, los hermanos separados nos muestran los siguientes textos para decir que es pecado estar en comunión con los que se han ido:

 

Dt 18,10-11… No sea hallado en ti… quien consulte a los muertos…

Is 8,19… ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos en vez de a los vivos?

 

Cuando un hermano nos muestra estos versículos lo hace con muchísima ignorancia hacia lo que es la creencia de la comunión de los santos. Pues esto que se menciona no es otra cosa que espiritismo reprobado por la misma Iglesia Católica, nada tiene que ver con la comunión de los santos, también llegan a argumentar que  los santos que están en el cielo, nada saben y es inútil e imposible estar en comunión con ellos.

 

Ec 9,5… porque los muertos nada saben, ni tienen mas paga

 

De Igual manera, aunque ya no es una ignorancia de la doctrina (sino quererla contradecir), si es una grave ignorancia bíblica. Aquí los hermanos tomando textos del antiguo testamento, argumentan que los que están con Dios no saben nada, y peor aún, siguen en la creencia Judía del sepulcro (hades o Seol), algo de lo que Jesús explicó cómo es en realidad. Ignoran también que la revelación total de Dios es Jesucristo, y Jesucristo vino a darnos la explicación final de lo que sucede arriba y abajo, las creencias Judías sobre los muertos dormidos quedaron mas que abolidas por Jesús.

 

Para nosotros y para Jesús, los que están con Dios están más vivos que nosotros por el simple hecho de estar con Dios, pues Dios es Dios de vivos, no de muertos.

 

Muchos hermanos creen que mucha gente se está quemando consciente en el infierno por no ser evangélica, pentecostal o bautista, entonces, si están conscientes en el infierno ¿Por qué no han de estar conscientes en el cielo? La Biblia (en concreto el nuevo testamento) nos habla de que “el sepulcro” o “el ceno de Abraham” no es un lugar de muertos, sino de vivos que están padeciendo o gozando.

 

Mt 22,31-32… ¿No habéis leído lo que fue dicho por Dios cuando afirmó: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Mc 12,27… Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos, así que vosotros mucho erráis.

Lc 20,38… Dios es el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven

Lc 16,23-24… en el hades alzó sus ojos en medio de tormentos y vio de lejos a Abraham, entonces gritando dijo: Padre Abraham, ten compasión de mí…

Fil 1,21... Para mí, el vivir es Cristo, y el morir es ganancia...

Fil 1,23… deseo partir y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor...

Ap 6,10… ¿hasta cuándo Señor santo y verdadero, vas a vengar nuestra sangre de los que habitan en la tierra?

1 Ped 3,19-20... Y en espíritu fue y predicó a los muertos encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron…

1 Ped 4,6... También ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados…

Mc 9,4… y vieron a Elías y a Moisés, que hablaban con Jesús…

 

No ocupamos más Biblia para afirmar que la creencia Judía sobre la muerte en inconsciencia y que el hombre es alma, vino a ser cambiada por una nueva revelación. Ahora Jesús nos enseña que los que hoy se han ido de este mundo, están en el cielo, o en el infierno, no dormidos sin saber nada, sino conscientes. Pues: El rico de Lc 16, no parece nada dormido entre tormentos. ¿Para qué quería ir san Pablo con Cristo a estar dormido? Claro está que quería estar en el gozo del cielo (Fil 1,21-23). Los mártires que piden justicia (Ap 6,10) no parecen nada dormidos, un dormido no puede estar pidiendo justicia. Tampoco creemos que Jesús fue a predicar a los muertos si hubiesen estado dormidos (1 Ped 3,19-20), no me imagino a Jesús hablando como perico a alguien a quien no lo va a escuchar. Mucho menos podemos decir que Moisés y Elías estaban dormidos y platicando con Jesús (Mc 9,4). No hay motivos para decir que los vivos en el cielo nada saben de nosotros, pues al estar con Dios, se acabó el tiempo, se acabó el espacio, pero no se acabó la vida. Lástima de los Testigos de Jehová y Adventistas que creen que después de muertos van a estar dormidos, la gente que hemos mencionado no parece nada dormida, Jesús mismo dice que nadie puede matar el alma (Mt 10,28), muy poco creíble sería que los apóstoles tuvieran como doctrina que después de muertos estaríamos muertos, imagínate ¿Qué pensaría un pagano que cree que después de su vida iba a gozar con sus dioses y a beber de los mejores vinos en la otra vida, y decirle que va a estar dormido? De seguro que se decepciona y deja de ser cristiano, mucho menos daría su vida martirizado por doctrinas sin esperanza, que prometen felicidad pero después de milenios.

 

Ahora Bien, la intercesión de nuestros hermanos, pertenecientes a la familia de Dios, es también bíblica, los hermanos separados comúnmente citan 1 Tim 2,5: Pues hay un sólo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo Hombre… Aquí los hermanos confundiendo la mediación de Cristo con la intercesión de los santos, es decir: todos los que nos decimos cristianos, quieren argumentar que también Jesús es el único intercesor, lo cual no dice la Biblia.

 

La mediación de Cristo es sacerdotal, recordemos que el sacerdote Judío era un mediador entre Dios y los hombres al momento de atravesar la cortina del santo de los santos, pero ahora nuestro único mediador se llama Jesucristo, quien atravesó la cortina celestial (Hb 4,14) Jesús es el sumo sacerdote que perpetúa su sacrificio, y ante el Padre cumple su función sacerdotal, la misma que hacía el sumo sacerdote en el templo; hacer su servicio mediador entre Dios y el pueblo Judío, la mediación de Jesús no es la de alguien que lleva mensajes y peticiones a Dios Padre y los trae al pueblo y viceversa, esa no es la mediación de la Biblia.

 

San Pedro bien lo dice, la mediación de Cristo es sacerdotal, de la cual nos invita a ser participes (1 Ped 2,5). No podemos tomar las palabras sin saber el sentido y la utilización que se le daba en esa época, pues intercesores ante Dios, somos todos, pero mediador por nuestros pecados y nuestra salvación hay uno solo (1 Jn 2,1). Hoy mayormente se entiende por mediación ponerse en medio de algo, si fuera Jesús nuestro único intercesor, confundiéndolo con la palabra mediador, creemos que no tienen sentido que Jesús nos haya dado a un intercesor como el Espíritu Santo (Jn 16,7) (Rm 8,26) ¿Para qué? si solo él sería el unció intercesor (mediador para los hermanos separados) los siguientes textos bíblicos también serían incongruentes si Jesús fuera el único intercesor (mediador para los hermanos separados):

 

2 Co 1, 9-11… para ello contamos con vuestras oraciones a nuestro favor, así, siendo muchos los que interceden por nosotros, también serán muchos los que dan gracias por el don concedido a nosotros…

Rm 15,30... Os ruego hermanos, por vuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios

2 Tes 1,11... Por esta razón oramos siempre por vosotros, para que Dios os tenga por dignos de su llamamiento...

1 Tim 2,1-2. Exhorto ante todo, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres...

Hch 12,5… Pedro estaba encerrado en la cárcel, mientras que toda la Iglesia, hacía sin cesar oración por él…

 

Dice san Pablo que son muchos los intercesores ¿Cuál es la contradicción con nuestro único mediador? La palabra mal utilizada es la contradicción bíblica que han encontrado nuestros hermanos separados, solo ellos encuentran contradicciones de la Palabra de Dios.

 

No podríamos imaginarnos que las oraciones por Pedro (Hch 12,5) sean inútiles, pues si hubiera un solo intercesor (mediador para los hermanos separados) la Iglesia no tendría que interceder por Pedro.

 

Por eso es bueno presentar nuestras oraciones a Dios por otros hermanos, y más poderosa sería nuestra oración si estuviéramos delante de Dios sentado en su trono. Tal como nos lo narra el Apocalipsis, las oraciones de la Iglesia, son escuchadas también por la intercesión de los que están en el cielo.

 

Ap 5,8… los veinticuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, estas son las oraciones de los santos

Ap 8,3… otro ángel se paró ante el altar, con un incensario de oro, y le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono, el humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel a la presencia de Dios…[1]

 

Como vemos, también los ángeles pueden interceder por nosotros. No podemos imaginarnos a Jesús como a un cartero que lleva nuestras oraciones al Padre, tampoco como alguien arrodillado ante el Padre pidiendo por nosotros y nuestras necesidades. Jesús es Dios, y está sentado a la derecha de Dios Padre (Mc 16,19) (Mt 22,44) (Mt 26,64) (Col 3,1), los intercesores somos todos los que formamos parte de la familia de Dios. A Jesús no lo podemos rebajar a un siervo nuestro que lleva las peticiones a su Padre. Si en el antiguo testamento Dios concedía algo por la intercesión una persona con una vida honrosa, también aun muerta ¿Cuánto mas no puede Dios conceder algo por la intercesión de una persona que haya vivido el evangelio en plenitud, y se haya santificado por la sangre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu Santo?

 

Me resultó muy interesante como una persona que me comentaba en contra de la comunión de los santos, entendió con este ejemplo cuando le dije: - tú sabes que tu pastor se preocupa mucho por ustedes y porque estén bien todos los de la congregación ¿no es cierto?

-          si, si se preocupa. Me contestó.

-          Entonces ¿Él ora por ustedes?

-          Pues sí. Me volvió a contestar afirmativamente y entonces siguió la pregunta del millón.

-          ¿Crees que después de muerto no pueda pedirle a Dios por su congregación, y procurarles bienestar?

Se quedó pensando un momento, no te digo la respuesta pero fue muy grato ver que entendió y aceptó esta realidad. Esto me ayudó a comprender que no es que ellos no entiendan la comunión de los santos, sino que nuestra Iglesia no es su Iglesia, y por eso hay un pequeño motivo de rechazo a nuestros hermanos que tenemos como ejemplo a seguir, pues no se sienten familiarizados con ellos, pero nuestros hermanos separados también son una familia aunque sea más pequeña. Si en vida le pides a alguien que ore por ti, ¿no podrá seguir pidiendo por ti cuando esté con Dios?

 

 

En el antiguo testamento:

 

·         Abraham intercedió por Abimelec (Gn 20,17).

·         Moisés intercedió por el pueblo (Nm 11,2) (Nm 21,7).

·         Moisés pide la intercesión de Abraham ya muerto (Ex 32,13).

·         Dios dejó muy claro que Moisés y Samuel ya muertos podían interceder por Judá, pero no quiso (Jer 15,1).

·         Betsabé intercedió por Adonías (1 Rey 2,19).

·         Job intercedía por los sabios (Job 42,8).

 

En el nuevo testamento:

 

·         María intercedió por los novios de Caná (Jn 2,1-11).

·         Pablo intercedía por los Efesios (Ef 1,16).

·         Pablo pidió por Onesíforo ya muerto (2 Tim 1,16).

·         La Iglesia pedía por Pedro (Hch 12,5).

·         Los que están delante de Dios en el cielo piden por la Iglesia (Ap 5,8).

·         Dios hacía milagros por medio de Pablo (Hch 19,11-12).

·         Dios hacía milagros por medio de Pedro (Hch 5,15).

 

Como vemos, no hay razones para pensar que es pecado de idolatría pedir la intercesión de alguien.  Ahora bien ¿Cómo sabemos que los santos nos escuchan? No sabemos si nos escuchan o no, pero lo que si tenemos la seguridad, es que como una familia de Dios, estamos en unión, y tal como nos lo narra el Apocalipsis, hay gente que se ha ido de este mundo y está delante de Dios, y en Dios, no hay tiempo, no hay espacio, ni idiomas, ni nada que llegue ante Dios (nuestras oraciones) está oculto para los que viven con él allá en el cielo. Los hermanos que están en el cielo no están acongojados pidiendo por nosotros, ellos están felices pero con la mejor disposición de ayudar a los que todavía luchamos en la tierra, una de sus mejores ayudas es el ejemplo de vida que nos han dejado, y el testimonio de verdadera santidad que viene de Dios.

 

Los hermanos separados, sacando de contexto Fil 1,23-26 dicen que san Pablo no podía hacer nada después de muerto, pero eso no es lo que quiere decir el texto, pues hablando de la obra de la evangelización (v 22) y el pastoreo de la Iglesia de los filipenses (v 27), no creemos tampoco que alguien que se fue con Dios siga predicando el evangelio y pastoreando Iglesias. 

 

Un hermano me comentaba que: - el pedir la intercesión de los santos era lo mas tonto que podíamos hacer, porque hay muchos santos a los que le pedimos que no hablaron nuestro idioma. Qué barbaridad, me da cansancio de solo imaginarme que los que están en el cielo no se pueden comunicar entre ellos hasta que aprendan en una “escuela celestial de idiomas”. Lo que si sería tonto, es pensar que allá arriba sigamos con la limitación de los idiomas como en una torre de babel, Jesús dijo que allá (y después de la resurrección) vamos a ser como los ángeles de Dios (Lc 20,36), y no creemos que exista en la presencia de Dios, alguna limitación de este tipo. Hay que leer la Biblia de manera espiritual y no tan terrenal.

 

EJEMPLOS A SEGUIR

 

El reconocimiento especial de algunos miembros de la Iglesia a través de los siglos tiene el propósito de ponernos un ejemplo a seguir, pues todos estamos llamados a la santidad:

 

Lv 19,2. Sed santos porque yo Yahvé su Dios soy Santo…

Mt 5,48... Sed perfectos, porque vuestro Padre que está en los cielos es perfecto…

Ef 5,1… Sed pues, imitadores de Dios como hijos amados…

1 Ped 1,15… así como aquel que nos llamó, es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. Porque escrito está: Sed santos porque yo soy Santo…

 

La santidad constituye la misma esencia de Dios, pues todo en él es bueno, y solo él es verdaderamente Santo. El llamado a alcanzar la santidad parece ser imposible, sobre todo si queremos alcanzar la santidad perfecta de Jesús como hombre. Es por eso que la Iglesia hace un reconocimiento y rinde homenaje a los hermanos que han hecho méritos para imitar a Jesús con la gracia de él mismo.

 

No podemos alcanzar la santidad de Jesús, pero si la santidad de estos hermanos que la Iglesia nos pone como ejemplos. San Pablo reconoció la santidad de muchos hermanos ya muertos del antiguo testamento, como una gran nube de testigos que han hecho todo por Dios y han cortado con el pecado en su vida, igualmente sabemos que durante los años ha habido una gran nube de cristianos santos, unos prefirieron morir antes que ofender a Dios.

 

Hb 12,1. Por tanto, nosotros (los cristianos) también, teniendo en derredor nuestro, tan gran nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado...

 

Esta nube de testigos, (aunque haya muchos sin ser reconocidos) es una inspiración para luchar por la santidad a la que estamos llamados todos los cristianos. Esta santidad que han demostrado esos hermanos, pasa a confirmar la santidad de la Iglesia Católica (Ef 5,25-27), y no porque los católicos seamos buenos, sino porque Jesús su fundador, es Santo, y que puso en ella los medios para santificarse.

Así, santificados ellos, tenemos a unos buenos imitadores de Cristo.

1 Co 11,1… sed imitadores míos, así como yo lo soy de Cristo…

Ga 1,24… glorificaban a Dios por mi causa...

Fil 3,17…Hermanos: sed imitadores de mí, y mirad a los que así andan según el ejemplo que tenéis de nosotros…

1 Tes 1,6. Vosotros vinisteis a ser imitadores nuestros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con el gozo que da el Espíritu Santo…

 

Estos hermanos que están con Dios piden por nosotros tal como lo hacemos hoy entre los que estamos en este mundo, y nosotros pedimos que unan sus oraciones a las de nosotros, pues ellos aun después de irse de este mundo, siguen perteneciendo a la Familia de Dios. La Iglesia es el cuerpo de Cristo, y todos formamos parte de ella, no podemos decir que un hermano que se muere deja de formar parte de ese cuerpo de Cristo. Los hermanos separados van a pastores protestantes porque esperan recibir bendiciones, curaciones etc. como ejemplo podemos poner a Benny Hinn, Oral Roberts, Morris Cerrullo y Roberto Tildon, ¿Por qué miles de hermanos separados acuden a ellos para que intercedan ante Dios si mucho alegan que Jesús es el único intercesor? Estos hombres siguen siendo pecadores, mas, los hermanos que están en el cielo ya están en gracia de Dios y su intercesión es más poderosa que la de los que están aquí y eso lo hemos corroborado millones de Católicos.

 

CORRIGIENDO  NUESTROS  ERRORES

 

Todos tenemos admiración por alguien, todos los seres humanos hemos sentido admiración por alguien que no es Dios: un amigo, un hermano, nuestros padres, un deportista, un artista, un político, un escritor, o algún líder religioso aunque no sea de nuestras creencias, y ninguna admiración hacia alguien va en contra de Dios, pues como hermanos nos debemos amor y respeto mutuos (1 Jn 4,21).

 

Entre nosotros los católicos, existe la expresión de que la mayoría tenemos a algún “santo de nuestra devoción” la devoción no es otra cosa que una admiración especial, no es de ninguna manera pecaminoso admirar sus virtudes y mucho menos imitarlas, pues hay santos que han tenido algunas virtudes, y otros que tuvieron otras, como por ejemplo:

 

·         San Benito Abad (siglo VI) que tuvo una gran virtud de autodominio de su carne, y dominio sobre el demonio.

·         San Francisco de Asís (siglo XII) que tuvo especial amor por la creación de Dios.

·         Santa Eduviges (siglo XVI) que tuvo especial amor por los presos y pobres, y tenía el don de resucitar muertos.

·         San Nicolás de Bari (siglo IV) quien fue especial amoroso de los niños, y ayudó a mucha gente pobre, Dios también le dio el don de resucitar muertos, especialmente niños.

 

Estos solo por dar ejemplo, no tuvieron las mismas virtudes, es por eso que muchos santos son nombrados “patrones” de algo en especial sin quitar nada al Patrón de patrones que es Jesucristo.

 

Ahora bien ¿Cuál es o donde está el error en esto? En ningún lado, sino que lo erróneo y pecador es pensar más de eso, por ejemplo:

 

-       Que pretendamos obligar a Dios a concedernos algo por la intercesión de algún santo.

-       Que tomemos el patronato de algún santo como algo obligatorio. Por ejemplo: que pidamos la intercesión de san Benito para librarnos del mal, pensando que él es el único que nos puede librar del mal porque él pudo hacerlo. Pensar que santa Eduviges nos va a sacar de la cárcel a algún familiar preso por rezarle mucho, solo porque ella sacó a muchos presos y los convirtió.

 

Debemos saber que quien hace el milagro es Dios, no el santo quien nos ayuda con su plegaria solamente. Pedir a algún santo debe ser ante todo una glorificación a Dios, un homenaje al santo de tu devoción llevada de una adoración a Dios.

 

Dentro de los templos católicos he llegado a tirar a la basura muchos folletos de oración en cadena (comúnmente a San Judas y a María). Folletos que faltan a la trascendencia de Dios solo por el hecho de decir que haciendo la cadena y “Aun sin fe se cumple” tu petición. Las personas que se dedican a perturbar a los católicos desesperados cometen uno de los pecados mas graves haciéndoles creer que si no cumplen con la cadena, pueden acarrear mas desgracia de la que puedan tener.

 

Toda cadena de oración que contenga notas como:

 

·         Elaborar tal número de copias para recibir el milagro.

·         Hacerlas obligatoriamente.

·         Promesas milagrosas garantizadas.

·         Que los milagros se cumplen a tal número de días.

·         Amenazas en caso de no cumplir.

 

Debe desecharse de inmediato, y no solo desecharse, sino tomar todos los folletos y tirarlos a la basura, y si somos un poco más comprometidos con la Iglesia y la fe de nuestros hermanos, también averiguar quién es el que trae para advertir sobre la falta de confianza en Dios que crean estas “cadenas de oración” que mas bien son llamadas cadenas de la buena suerte, que no tienen nada que ver con nuestro cristianismo.

 

Hay muchas experiencias de visiones acerca de los santos que cuenta la gente, pero también debemos saber que es Dios quien concede que tengan esa visión, no que en realidad hayan visto al santo de su devoción en carne y hueso.

 

Ahora bien, hay un gran número de católicos que por ignorancia han caído en la cuenta de que la comunión de los santos es parecida a la santería (La gente que se dedica al esoterismo se ha aprovechado de la ignorancia del pueblo para hacerles creer que los santos debido a sus patronatos, tienen poderes especiales), y llegan a hacer sus prácticas dentro y fuera de la Iglesia, tales como:

 

·         Prender velas de tal o cual color para alguna gracia en especial.

·         Prender velas que traigan signos ocultistas o astrológicos, como los cochinos horóscopos.

·         Colgar a las imágenes de los santos hierbas o perfumes, tales como el ajo, la ruda, el perfume de sándalo etc. clavos y otras especies.

·         Rascar las imágenes bendecidas para mezclar el polvo con sal para pedir la intercesión del santo (mas bien atraer la buena suerte).

·         Dejar fetiches a los pies o escondidos en las imágenes de los santos, como sacos rojos, monitos de trapo, patas de conejo, y otros amuletos.

·         Traer en los negocios la imagen de san Martín caballero para que te vaya bien.

·         Poner de cabeza las imágenes de los santos para atraer el amor.

·         Tocar las imágenes pretendiendo que recibirás energía del santo.

 

Y muchas cosas más que pudiéramos hacer con el pretexto de la intercesión de los santos. No ocupamos nada extra para pedir la intercesión de los santos, ni siquiera su imagen, aprendamos a purificar nuestra admiración hacia los santos dando gloria al Dios que los santificó.

 

La imagen de san Martín caballero es muy utilizada en los mercados, quiero aclarar que no es malo traer la imagen de san Martín pues fue un ejemplo de caridad, lo que sí es malo, es ponerle cualquier cosa de mas, es una cosa horrorosa ver esos adefesios llenos de tonterías, bolas de colores, herraduras, hiervas y demás, pero lo más horroroso es que no se confía en Dios, sino que se quiere obligar a san Martín a que nos traiga la fortuna, lo cual es imposible, san Martín no sabía administrar negocios.

 

la santería es una reverenda porquería, nada que ver con la comunion de los santos, nada que ver con la creencia de la Iglesia Católica.

 

La Iglesia enseña que los santos son nuestros hermanos, no hombres elevados a dioses como la creencia de la Iglesia mormona (claro, no con nuestros santos, sino con sus adeptos de mayor rango).

 

Creer en el santo antes que poner la confianza en Dios, es idolatría, creer que por la intercesión del santo vamos a salvarnos, es quitar los meritos de la redención y salvación que solo Jesucristo nos puede dar. Está claro que los santos piden por nosotros, pero ellos no pueden limpiarnos de nuestros pecados, y por lo tanto, no pueden darnos la salvación, ahí si los estaríamos tomando como mediadores.

 

Hay una pregunta que surge a muchísimos hermanos católicos: ¿Cómo orar a los santos?

 

Toda oración dirigida a un santo, debe llevar obligatoriamente nuestra adoración al único Dios, que también es Dios del santo. Nuestras oraciones deben ir dirigidas con la humildad y la disposición necesaria para imitar las virtudes del santo. Por ejemplo, una oración correcta a san Benito sería:

 

Te pedimos Padre, nos ayudes a imitar la mansedumbre y autodominio de san Benito, tu siervo. Nos des discernimiento entre lo que está bien, y lo que está mal, y te pedimos que por su intercesión nos concedas (algún favor), tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amen

 

San Benito, ruega por nosotros.

 

Esta oración, aunque resumida, es una manera correcta de orar a los hermanos que están en el cielo, toda oración debe llevar: humildad, gloria a Dios, y enmienda de que vamos a imitar las virtudes del santo, de lo contrario es una oración estéril. Debe rechazarse todo modelo de oración que:

 

·         Que no mencione a Dios.

·         Que no adore a Dios.

·         Que tenga pretensiones supersticiosas.

·         Que contenga palabras como “divino siervo” o “divina Madre” (dirigido a  María por supuesto).[2]

·         Que pretenda que el santo esté afligido por nosotros.

·         Que pretenda hacer, o hacer creer que el santo es un achichincle o lacayo (servidor) nuestro.

·         Que crea que el santo nos cuida. Ningún santo puede cuidarnos (tampoco María), pero sin dudar nos procuran el bien y el amparo de Dios. Hay católicos que por gran amor a María piensan que está todo el día tras nosotros para que no nos pase nada, pero en realidad eso es imposible pues sólo Dios puede ser omnipresente, quien nos protege es Dios por la intercesión de ella. Nadie puede hacer bajar el alma de un santo para que la tengamos a nuestro lado todo el día.

 

La Iglesia nunca ha enseñado que los santos sean salvadores nuestros, ni nos ha enseñado que los santos nos consiguen el perdón de los pecados, a ningún santo se le pide eso, pues así como tenemos un sólo mediador por nuestros pecados, así mismo tenemos un solo Salvador nuestro, cuando oramos a los santos, nunca pedimos misericordia ni perdón, sino que pida por nosotros ante Dios, quien es nuestro juez y abogado, y el único que cargó con nuestras deudas.

 

Jn 14,6… Yo Soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí…

Hch 4,12…Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres por el que podamos ser salvos.

 

LA CANONIZACIÓN DE LOS SANTOS

 

Muchos hermanos separados se preguntan: - Si todos somos parte de los santos ¿Por qué razón la Iglesia Católica proclama que algunos son santos?

 

La canonización de los santos por parte de la Iglesia antes que nada tenemos que aclarar que no tiene propósito alguno de quitar gloria a Dios, ni compararlos con Jesucristo quien es el Santo de Dios (Mc 1,24) y plenitud de todas las virtudes, sino que estos hermanos glorifican a Dios por su santidad, confirmando que al Dios que siguieron, es Santo.

La Iglesia reconoce como santos a todos los miembros de la Iglesia (1 Co 14,33), así seamos los más pecadores, somos parte del pueblo de Dios, a quien se llama santos, pero la Iglesia hace un reconocimiento especial de esos miembros de la Iglesia que han llevado una vida recta con las cualidades de la santidad.

 

Nadie puede negar que san Pablo era pecador, pero después de conocer a Cristo fue un hombre que practicó la santidad hasta el extremo y por eso lo llamamos “san”, así podemos decir lo mismo que el apóstol Juan, Mateo, etc. pero no solo personajes bíblicos, ha habido a través de los años cristianos que amaron mucho a Dios, así sean laicos o dedicados al servicio de la Iglesia y por su amor a Dios les hemos reconocido como ejemplos a seguir y les hemos puesto el prefijo de “san”. La Iglesia no hace santos, la Iglesia los declara santos porque anduvieron muy cerca de Dios, quien es Todo Santo. La Iglesia no declara que tal o cual persona vivió en santidad para hacerla competir con Cristo, nadie compite con la santidad de Cristo, sino que Cristo es glorificado con la santidad de estos hermanos proclamados, pues ¿Que mejor honra podría tener el Todo Santo que alguien le haya imitado? Jesús nos invitó a seguirle y a ser santos (Mt 5,48), eso es lo que verdaderamente honra a Jesús.

 

LA  IGLESIA PRIMITIVA   Y LA   COMUNIÓN   DE LOS   SANTOS

 

En la Iglesia primitiva abundó el fervor por los hombres de la Iglesia que mostraban mucha santidad, sobre todo cuando eran martirizados. Hay testimonios de sus invocaciones pidiendo intercesión, y también de procesiones con sus restos, como pasó con los restos de san Ignacio de Antioquia, que tuvo lugar desde su martirio (Roma) hasta Antioquia. En las catacumbas de la Iglesia primitiva se ven decenas de inscripciones con plegarias por el alma del cristiano muerto, inclusive hay unas que piden la intercesión de María y de algunos cristianos.

 

Policarpo de Esmirna antes de ser martirizado aparte de invocar a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, invocó a los Ángeles y a los santos mártires, según Eusebio de Cesárea en su primera narración de los acontecimientos de la Iglesia, a los mártires se les daba tributo, honores y culto de homenaje, no adoración, algo que creían los judíos de ese tiempo, es decir, los judíos creían que homenajear a un mártir era darle adoración como a Cristo

 

“Historia Eclesiástica I”.

 

Finalmente terminó su oración, no sin antes mencionar a todos los que durante su vida habían tenido trato con él, de los humildes al igual que de los grandes, de ilustres lo mismo que de los sencillos, así como de toda la Iglesia universal extendida por todo el mundo… pero el maligno, dispuso las cosas de manera que no pudiéramos llevarnos el cuerpo (de Policarpo) aunque muchos eran los deseosos de apoderarse de su santo cuerpo. En Efecto, Nicetas (un Judío) fue a rogar al emperador para que no se nos diera el cuerpo, diciendo: no vaya a ser que abandonen a su Dios crucificado y adoren a este… ignoraba que nosotros jamás podemos abandonar a Cristo, que padeció por la salvación del mundo entero de los que se salvan, él inocente, por nosotros pecadores, ni jamás daremos culto a ningún otro. Porque a él adoramos por ser hijo de Dios, mientras que a los mártires les tributamos un justo homenaje de afecto por ser discípulos imitadores del Señor… así pues, se hizo quemar el cadáver y nosotros nos llevamos sus restos, más valiosos que las piedras preciosas y el oro, y los llevamos a un lugar adecuado. Allí nos concederá el Señor celebrar el aniversario de su martirio, reuniéndonos todos cuantos nos sea posible con júbilo y alegría.

                                                                                                                                                                        

San Cipriano, obispo de Cartago, año 250 d.C. “De Lapsis”

 

15-17… Ciertamente creemos que por los meritos de los mártires y las obras de los justos tienen mucho poder delante de este juez (Jesucristo)…

 

San  Cirilo de Jerusalén, año 350 d.C.  “Lecturas Catequistas”

 

Cap. XXIII, 9… Pero después que ha sido realizado el sacrificio espiritual, culto incruento sobre aquella hostia de propiciación, rogamos a Dios por la paz de todas las Iglesias, por el buen gobierno del mundo, por las autoridades, por los soldados, por los amigos, por aquellos que están sujetos a enfermedades, por los que son presa de la aflicción y, en general, oramos y ofrecemos esta víctima por todos los que tienen alguna necesidad.  Recordamos también a todos los que ya durmieron: en primer lugar, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, para que, por sus preces y su intercesión, Dios acoja nuestra oración. Después, también por los santos padres y obispos difuntos y, en general, por todos cuya vida transcurrió entre nosotros, creyendo que ello será de la mayor ayuda para aquellos por quienes se reza. Quiero aclararos esto con un ejemplo, puesto que a muchos les he oído decir: ¿de qué le sirve a un alma salir de este mundo con o sin pecados si después se hace mención de ella en la oración? Supongamos, por ejemplo, que un rey envía al destierro a quienes le han ofendido, pero después sus parientes, afligidos por la pena, le ofrecen una corona: ¿Acaso no se lo agradecerá con una rebaja de los castigos? Del mismo modo, también nosotros presentamos súplicas a Dios por los difuntos, aunque sean pecadores. Y no ofrecemos una corona, sino que ofrecemos a Cristo muerto por nuestros pecados, pretendiendo que el Dios misericordioso se compadezca y sea propicio tanto con ellos como con nosotros.

 

CONCLUSIÓN

 

¿Cuál es lo pecaminoso de la comunión de los santos? No hay razones para contradecir la unión de todos los que formamos parte de la Iglesia en el cielo y en la tierra. No hay razones para no seguir el ejemplo de aquellos hermanos que han llevado una vida honrosa santificados por el Espíritu de Dios.

 

Acusarnos de idólatras por pedir la intersección de nuestros hermanos en el cielo es una ofensa sin sentido, pues, si un pastor protestante intercede por su congregación aquí en la tierra sabemos que lo haría cuando esté con Dios. Muchos hermanos separados piden a otros hermanos que oren a Dios por ellos ¿Por qué razón? Creo que por que esos hermanos son justos y se comportan como hijos de Dios, y saben que Dios escuchará sus oraciones por la intersección de él, porque la oración del justo tiene mucho poder. (Stg 5,16) y Dios no escucha a los pecadores (Jn 9,31) es por eso que muchas veces ocupamos que un santo, un hombre o mujer justo pida por nosotros. Esa es la comunión de los santos que incomprensiblemente los hermanos separados condenan.

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“Todos estamos llamados a ser grandes santos, no perdamos la oportunidad”.                               Madre Angélica, Fundadora del canal Ewtn.

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“Los hermanos separados creen que Jesús es como un cartero que lleva nuestras peticiones al Padre: - Padre dice aquella mujer que se quiere sacar la lotería, va con la señora y le dice que dijo su Padre que si, y luego va con el padre y le dice: Padre dice esta otra señora que si le curas a su hija… Jesús no dijo que fuéramos directamente a él, sino que pidiéramos al Padre en su Nombre”.   

                           

                                                                           Frank Morera, predicador católico de Miami

 



[1] Muchos hermanos dicen que el libro del Apocalipsis es un libro profético, nadie niega que lo sea, pero no es un libro que deba ocurrir en nuestro tiempo pues estamos a 20 siglos después de que se escribió y por lo tanto ya se cumplió según Ap 1,3 y Ap 22,10. Aunque sea un libro escatológico da muestras de una realidad de lo que pasa en la presencia de Dios.

 

[2] Esto es porque la palabra divino quiere significar exclusivamente a Dios, o a alguna divinidad, y María no es ninguna diosa.